En una conversación que dejó huella, Maribel Guardia habló con una honestidad poco habitual sobre las adicciones que marcaron la vida de su hijo Julián Figueroa. La actriz y cantante compartió recuerdos difíciles, describiendo ese periodo como un “abismo” del que no siempre es fácil salir, y dejó claro que detrás de la figura pública existe una madre que enfrentó momentos de profunda preocupación.
Sus palabras se dieron en un contexto de reflexión junto a Julio César Chávez, quien también ha hablado abiertamente sobre las batallas de sus hijos contra las adicciones. Más que una confesión mediática, el intercambio se convirtió en un espacio de empatía, donde ambos coincidieron en la importancia de hablar del tema sin estigmas y con responsabilidad.

Maribel Guardia reconoció que acompañar a un hijo en medio de problemas de consumo es una experiencia devastadora. Recordó episodios complejos y la sensación constante de incertidumbre, pero también destacó la importancia del apoyo familiar y profesional en estos procesos.
La actriz no buscó polémica ni dramatismo; por el contrario, su tono fue sereno y reflexivo. Señaló que muchas familias atraviesan situaciones similares en silencio y que visibilizar estas historias puede ayudar a otros a buscar ayuda a tiempo. Su testimonio se percibe como un acto de valentía y conciencia social.
Maribel Guardia apuesta por la memoria y la prevención
Más allá del dolor, Maribel Guardia subrayó la necesidad de transformar la experiencia en aprendizaje. Habló del valor de la comunicación en casa, de detectar señales de alerta y de no minimizar los problemas cuando comienzan. La conversación dejó un mensaje claro: nadie está exento, y la prevención es clave.
El eco de sus declaraciones generó reacciones en redes sociales, donde seguidores reconocieron su entereza y la honestidad con la que abordó un tema tan delicado. Lejos del escándalo, la actriz volvió a demostrar que su fortaleza no solo está en los escenarios, sino también en la manera en que enfrenta la adversidad.