La actriz cuenta cómo el diagnóstico cambió su vida y la hizo enfrentar miedos, expectativas y nuevas prioridades

Luz Elena González habló con profunda sinceridad sobre uno de los capítulos más intensos de su vida: el diagnóstico de autismo de su hijo Santiago y cómo esa noticia transformó su mundo.

La actriz explicó que, aunque desde pequeño hubo señales, no fue sino hasta los 8 años que la familia recibió un diagnóstico definitivo: autismo con discapacidad cognitiva leve. Fue un momento que la marcó profundamente.

La pérdida de ilusiones y la aceptación

González relató que aquel diagnóstico fue un golpe emocional enorme.
Es la pérdida de tus ilusiones, es la pérdida de tus expectativas”, dijo, describiendo la sensación de shock y tristeza que vivió cuando comprendió que las expectativas que tenía para su hijo cambiarían.

Confesó que al principio lloró muchísimo, sintiendo que la noticia había derrumbado sueños que ni siquiera había expresado en voz alta.
“Fue como si me hubieran echado un balde de agua fría… lloré como una loca”, compartió con emoción.

El proceso de aprendizaje y acompañamiento

Luz Elena también explicó que la aceptación tomó tiempo, no solo para ella, sino para toda su familia. Junto con su esposo, Bernardo Martínez, ha tenido que aprender a entender y acompañar cada paso de Santiago con paciencia y ternura.

Recordó que, cuando Santiago era bebé, nadie detectó algo “fuera de lo común”. Fue hasta que cumplió un año que la directora de la guardería notó comportamientos distintos y sugirió consultar con un neurólogo.
“A los 8 años nos dijeron que era una discapacidad que no se iría jamás”, explicó la actriz.

Reflexión sobre miedos y futuro

La actriz confesó que uno de sus mayores temores siempre fue imaginar qué pasaría con Santiago cuando ella ya no esté.
“¿Qué voy a hacer o qué va a hacer él cuando yo no esté?”, explicó que solía preguntarse, un pensamiento que le causó angustia y muchas lágrimas.

A pesar de los miedos, Luz Elena también reveló que ha aprendido a caminar junto a su hijo, reconociendo sus capacidades, su forma particular de ver el mundo y la riqueza humana que aporta a quienes lo rodean.

Un testimonio que invita a empatía

Su historia es un recordatorio de las complejidades que enfrentan muchas familias cuando se trata de aceptar diferencias y encontrar un camino lleno de amor, paciencia y aprendizaje cotidiano.
La actriz no solo compartió lágrimas, sino esperanza, determinación y profundas reflexiones sobre lo que significa amar incondicionalmente.

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