Su pérdida la marcó para siempre: el dolor, la responsabilidad y su deseo de cerrar ciclos

Érika Zaba emocionó a sus seguidores al confesar que, tras el accidente que le arrebató la vida a sus padres cuando ella tenía 16 años, recurrió a médiums para intentar comunicarse con ellos. En una charla con Yordi Rosado, la cantante dijo que necesitaba una conexión, una forma de volver a hablar con sus papás y llenar el vacío que les dejó su partida.
El accidente ocurrió en una carretera peligrosa, durante un regreso de unas vacaciones en familia. Érika sufrió lesiones graves: fractura de cráneo, inflamación cerebral y múltiples otras heridas. Su padre perdió el control del coche en medio de deslaves y se estrellaron. Él y su madre murieron de inmediato. Ella se quedó en coma y luego en recuperación, mientras sus hermanas más jóvenes dependían de ella para seguir adelante.
La pena fue tan profunda que encontrar paz parecía imposible. Érika aceptó que, por años, le pesó la decisión de no ir a terapia. Dijo que su rebeldía le impidió buscar ayuda profesional, a pesar del dolor que cargó por décadas. En su dolor, recurrió a médiums para ver si podía literalmente “hablar” de nuevo con sus padres. Relató: “Tuve muchos acercamientos con médiums, yo tenía que encontrar la manera de hablar con mis papás … yo no me podía quedar así.”
Aunque no confirmó si los médiums le enviaron mensajes concretos de sus papás, afirmó que con el tiempo ha encontrado algo de paz. Reconoce que ese dolor aún la carga, pero también admite que aprendió a vivir con él. Sus recuerdos son una mezcla de gratitud, añoranza y fortaleza.
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Érika también hizo autocrítica: lamentó no haber buscado ayuda terapéutica antes. Dijo que acudir a un psicólogo le hubiera ayudado muchísimo, pero que lo evitó por orgullo. Ahora, su reflexión es clara: cerrar esa puerta con sus padres ha sido un proceso difícil, pero necesario.