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El niño del bote

Una famosa y escalofriante leyenda es la de El niño del bote, una historia en donde unos padres al no creerle a su hijo acerca de ciertas situaciones ocurridas en su casa por la noche, terminaron por perderlo…

El niño del bote

Cuenta la leyenda que hace muchos años una familia vivía en una casa un tanto antigua. La madre, el padre y el hijo estaba muy contentos por los “buenos” cambios que traería el haber tomado mudarse de casa.

Sin embargo no se imaginaron lo que poco tiempo después iba a suceder.

Sonidos extraños y sucesos paranormales empezaron a suceder en la casa, sin embargo al ver que la situación no iba más allá, los padres decidieron continuar su vida con normalidad.

La situación no fue la misma con el pequeño, quien por las noches escuchaba ruidos en la azotea, pues parecía indicar como si alguien pateara un bote y eso lo asustaba mucho.

El miedo era tal que una de esas noches decidió ir a dormir con sus papás, pero ellos lo rechazaron comentando que todo lo que decía era porducto de su imaginación y que pronto todo pasaría, que intentara dormir.

Muchas noches la historia se repitió, hasta que una madrugada un grito aterrador proveniente de la habitación del pequeño despertó a los papás, quienes corrieron a ver qué era lo que sucedía.

Su hijo había desaparecido y por más que lo buscaron no lograron encontrarlo. 

En su angustia, los padres del pequeño alertaron a los vecinos y a la policía pero tampoco ellos dieron con el paradero de la criatura.

Cuando después de buscarlo los papás regresaron a casa, unos ruidos extraños se escucharon en la azotea, por lo que los señores decidieron subir a ver qué era lo que sucedía.

Gran sorpresa se llevaron cuando vieron que su hijo se encontraba en un rincón muerto con cara de pánico y un bote en su mano.

El dolor fue inmenso y no podían creer lo que sus ojos veían… Tratando de digerir todo lo que había sucedido fueron a dormir, pero de pronto a mitad de la noche, una sombra se posó en los pies de la cama y una tenue vocecilla se escuchó decir: Mami, papi, tengo mucho miedo, aquí también hay muchos ruidos.

El miedo recorrió el cuerpo de ambos, y cuando la escena pasó, no dejaron de lamentar el no haberle creído a su hijo todo lo que les decía. 

Los padres decidieron cambiar de domicilio, sin embargo cuenta la gente que en la casa antigua, aún se pueden escuchar lamentos de un niño y un bote que es arrastrado en la azotea.

 

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