Ari Sandy, heredero del talento del legendario mago Krotani, recuerda uno de los episodios más dolorosos de su vida: el secuestro que vivió en agosto de 2002 y que lo mantuvo privado de su libertad durante 43 días, marcado por violencia, amenazas y la incertidumbre de no saber si volvería a ver a su familia.

“Mi secuestro fue muy raro”, nos cuenta. Todo comenzó cuando fue contratado para un show infantil en Aragón. Al llegar al lugar, descubrió que no había niños en la supuesta fiesta. Sin imaginarlo, estaba entrando en una trampa. Al siguiente jueves lo citaron de nuevo, esta vez con la camioneta roja de los delincuentes esperándolo. “Me tiraron al piso y me explicaron que era un secuestro”, recuerda.

Durante las primeras semanas lo mantuvieron esposado, primero en un clóset y después en un baño. Fue golpeado, torturado e incluso amenazado con ser mutilado. “Sí me llegaron a decir: ‘ahorita ya valió’. Escuchaba mesas moverse y yo pensaba que me iban a envolver en plástico. Un día hasta sacaron sangre para hacerle creer a mi familia que me habían cortado un dedo”.

La liberación y el regreso a la vida

Después de arduas negociaciones, su familia logró reunir el dinero del rescate. Una noche de septiembre lo liberaron en una carretera bajo una tormenta. “Me dijeron que corriera. Me lastimé, me hice un esguince, pero logré llegar a una patrulla. Los policías me reconocieron y me llevaron a la casa de mi hermano”.

Lejos de hundirse, Ari encontró en su trabajo una tabla de salvación: “Me liberaron un jueves 12 de septiembre y el sábado ya estaba trabajando. El show me ayudó a salir adelante. Me decían que era la persona más recuperada que habían visto”.

El secreto para su madre

Una de las confesiones más dolorosas que hace Ari Sandy es que a su madre nunca le dijeron la verdad durante el secuestro. Ella, enferma de cáncer, creyó que su hijo estaba de viaje. “Un mes después, vio una notita en el periódico y así se enteró. Se molestó mucho, pero afortunadamente alcancé a estar con ella sus últimos meses de vida”.

Del horror a la esperanza

Con el tiempo, el mago decidió transformar su dolor en acompañamiento para otros: “Se me acercaban familias con casos de secuestro y les contaba mi historia. Cada experiencia es distinta, pero quería darles un poco de esperanza”.

Hoy, Ari planea publicar un libro titulado “Lo bueno de lo malo”, donde compartirá aprendizajes de ese episodio y otros momentos de su vida. Además, prepara conferencias motivacionales para transmitir que siempre hay forma de salir adelante.

Una nueva etapa personal

En lo sentimental, Ari Sandy lleva más de tres años de relación con la cantante y coach de vida Semiramis del Prado, 22 años menor que él. La vida los reencontró casi tres décadas después de conocerse en una fiesta infantil. “Me escribió para recordarme aquel día, platicamos por WhatsApp seis meses y de ahí no nos hemos separado”.

A 23 años de aquella tragedia, Ari Sandy es prueba de que incluso de los episodios más oscuros puede surgir magia: la de la resiliencia y la esperanza.

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